lunes, abril 25, 2005

Hojas arrancadas

En un baúl bajo llave, en un armario oculto. El diario del númenóreano descansa, intentando resguardarse del polvo por si hubiera de ser usado en un futuro. Aquel que lo encontrara notaría los restos de hojas arrancadas. Quizá al autor no estuviera conforme con lo allí escrito. ¿Por qué fue abandonada la crónica? Quizá el autor no tuviera tiempo para seguir escribiendo.

Muchas son las cosas que quedan por contar, cientos las vivencias por rememorar, y demasiadas aquellas que, como estas hojas, es mejor arrancar del alma. En el libro siempre quedará la marca, es imposible hacerlas desaparecer.

Las Crónicas del Señor de Rómenna no sentirán el trazo de una pluma en algún tiempo. No termino de encontrarle sentido.

Tras las hojas ausentes, una frase permanece. Algo que he aprendido hace poco de un amigo.

Quien quiera saber de Zagar, que pregunte a Zagar

lunes, febrero 07, 2005

Comienza la Crónica...

Regreso a puerto tras un rápido viaje a la Tierra Media, y me siento junto a mi escritorio.
Mucho ha sido lo que se ha perdido hasta ahora, y muy valioso lo que se ha ganado. Este cuaderno es fruto de mis viajes a las tierras de elfos, y hoy comienzo la Crónica del Señor de Rómenna.

No sé en manos de quién acabarán estos escritos. Elfo, enano, hobbit, o un hermano humano... qué mas da. Nunca acostumbré a escribir mi vida, o contarsela a otros, pero nos toca vivir tiempos difíciles, y en ocasiones los amigos no están tan cerca como querriamos. Es por eso, que aquí le lego mis memorias a quien quiera leerlas.